Así nos vamos a quedar de nuevo en Junio e Suiza y Austria.
Aprendí ya hace cuatro años (en Portugal) a no disgustarme por una selección española de fútbol cutre, y no voy a coger ilusión por haber ganado a tres equipos segundones y soplagaitas. Fui el primero en vocear a los cuatro vientos que perderíamos con Francia en Octavos del Mundial; fui de los que no festejó en Colón por ganar ante ¡¡¡¡Túnez!!!!!!!!!!; fui uno de los pocos que no cayó en la vergonzosa campaña de vender humo de Cuatro y LaSexta. Señores, tenemos cinco años de carrera y conocimiento como para saber que los medios de comunicación mueven al populacho.
Fuera de razones mediáticas, las fútbolísticas son obvias. ¿Qué mérito tiene acabar primero en un grupo con, la poderosísima selección de Islandia, la talentosa Letonia, la despanpanante Irlanda del Norte? Tendriamos que vernos en las de Italia el sábado en Glasgow, a ver que habría pasado con toda esa presión y 60.000 gargantas apoyando a los escoceses.
Segundo. Que miremos por donde lo miremos la nave de Aragonés tiene una grieta que ha tapado, pero que se volverá a romper, y la prensa volverá a atacarle, perderá de nuevo los papeles (porque es un maleducado, paleto y bruto), y el vestuario otra vez calentito.
Tercero. Que lo mires por donde lo mires, el segundo máximo goleador de la Liga, máximo goleador de la selección, y capitán de España no está en la convocatoria.
Cuarto. Que después del sorteo de Lausana nos frotaremos los ojos una y otra vez, porque el grupo que no espera es de papel hiegénico. Estamos en el peor bombo por méritos propios. La mayoría de los españoles no nos vemos ganando a Francia, Italia, Holanda, y Alemania, y sabemos que los jugadores tampoco.
19 noviembre 2007
Con la puerta en las narices
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